Estrategias para ganarse la vida con el poker online

Cambiar tu estrategia

Es cierto que existen unas pautas básicas recomendadas a todos los jugadores principiantes de poker: jugar sólo manos iniciales buenas, farolear poco, apostar con cautela…pero todas ellas pueden irse al traste si nos convertimos en jugadores predecibles. Un jugador que está condenado al fracaso es aquel cuyas cartas pueden deducirse de forma casi perfecta según sus acciones sobre la mesa. De ahí la importancia de variar nuestra estrategia de forma periódica para conseguir que nuestros rivales no logren adivinar nuestra pauta de comportamiento, ganándonos casi por inercia.

Los grandes jugadores profesionales de poker se suelen guíar por pautas muy estrechas, pero es cierto que a veces actúan de forma extraña y poco predecible sobre la mesa. Su objetivo es jugar de forma mixta para confundir a sus rivales, ya que de esta manera podemos llevarles atraparles en una situación complicada y conducirles a cometer errores. Imagina que tu estilo de juego preferido es el slowplay: cuando tienes una buena mano, te gusta pasar y dejar que el jugador rival lleve la iniciativa de las apuestas para hacerle pensar que llevas una mano mediocre, hasta que finalmente le asestas un golpe mortal en el showdown.

Si hacemos esto continuamente, provocaremos que el resto de jugadores nos suban de forma tímida, y estemos perdiendo valor en nuestras manos victoriosas. La solución a ello será intercalar nuestras jugadas de slowplay con jugadas agresivas, en las que entramos apostando desde el pre-flop: de esta manera, los jugadores se sentirán confundidos ante la posible calidad de nuestras cartas, o creerán que estamos faroleando debido al cambio repentino en nuestro juego. Si cada vez que tenemos una buena mano hacemos slowplay, pero de repente cambiamos a un juego agresivo, pensarán que mentimos e intentarán descubrirnos. Con una buena mano, podremos echarles de la mesa incluso antes del showdown.

Existen otros métodos que aplican la mayoría de profesionales. Escoger una mano preferida con la que apostar de forma agresiva, aunque arriesgado, es una de ellos; confiando en la eficacia de aquella mano que sabemos que siempre puede traer algo bueno. Otro método común es jugar de vez en cuando una mano de valor medio cómo si se tratase de una mano de gran valor, para así meter el miedo en el cuerpo del resto de jugadores. Son estrategias con cierto riesgo, pero necesarias si queremos dejar claro que nuestro juego no es esquemático. En muchas ocasiones, deberemos fijarnos en nuestra posición y en la posibilidad de que el resto de jugadores se retiren.